Regresa de Togo una nueva expedición de la 'Fundación Cione Ruta de la Luz' con sede en Las Rozas
Han participado cuatro ópticos de la Fundación: Marian Hierro López de Arbina, Marisa García Wonenburger, María Fernández de Gandasegui y Julio Ezpeleta Iraizoz
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Cuatro ópticos de la Fundación Cione Ruta de la Luz, tres de ellos ya con una dilatada experiencia africana en proyectos de Salud Visual, y una neófita en la labor de voluntariado, acaban de regresar de Togo culminando con ello la segunda de las visitas en lo que va de 2010 al proyecto africano.
Sus nombres son Marian Hierro (Vitoria), Marisa García (Granada), Julio Ezpeleta (Navarra) y María Fernández, primeriza en estas lides (A Coruña). María se sentía desde hacía tiempo atraída por participar en uno de los proyectos de la Ruta de la Luz por razones profesionales, “para comprobar cómo se trabaja allí y la incidencia allí de enfermedades que en Europa no son frecuentes”, y sobre todo por razones personales.
“Pensaba que al palpar la pobreza me iba a deprimir, y, al contrario de lo que pensaba, he vuelto con la convicción de que los desafortunados somos nosotros al no saber cómo ser felices con lo mucho que tenemos. Nada nos es suficiente”, explica la gallega. María no ha podido olvidar, ya en A Coruña, la cara de una señora cuando se puso unas gafas de 14 dioptrías. “Fue emocionante. Se le iluminó la cara al comprobar que podía ver. Se empezó a reír, y a gritarlo a los cuatro vientos. Jamás lo olvidaré”.
La Ruta de la Luz ha planteado la campaña de marzo 2010 en coordinación con la expedición de ACCI (Asociación Contra la Ceguera Internacional) formada por 23 personas entre oftalmólogos, anestesista, médicos, personal de enfermería y cooperantes, dedicado a la lucha contra la ceguera previsible en países del Tercer Mundo.
La misión común de ambas delegaciones era la de dar continuidad a la labor iniciada en anteriores ocasiones.
“Nuestro trabajo ha consistido en la detección de casos para derivar a la clínica y del tratamiento in situ de cuanta patología era posible”, sostiene Marisa García. El equipo lo componían un oftalmólogo, una enfermera, dos ópticos, un médico, y dos cooperantes. Desarrolló su labor las localidades togolesas de Gando, Mango, Lotougou, Nadjoundi, Mandouri y Konjouare. En total ha efectuado 900 consultas en itinerancia.
Educación para la salud
Tanto el grupo de clínica como el itinerante han continuado su labor de educación para la protección e higiene ocular iniciada en pasadas expediciones, haciendo hincapié en la importancia del lavado de cara y manos, el uso de agua no contaminada y la protección del sol con el uso adecuado de gorros y gafas solares. Ambos equipos han distribuido en torno a las 300 gafas de sol.
En cuanto al proyecto de salud visual continuada que la Fundación Ruta de la Luz sigue desarrollando en Togo, continúa el trabajo de asistencia en de la salud visuo/refractiva de la población. Los problemas refractivos detectados, al igual que en anteriores ocasiones, han sido principalmente hipermetropía y presbicia, siendo compensados con gafas en 50 casos. Al mismo tiempo los ópticos de la Fundación han entregado las 16 gafas con graduaciones especiales pendientes de la pasada edición de octubre 2009.
Al respecto de la labor realizada en la óptica que la Ruta de la Luz mantiene en funcionamiento en el Hospital de Togo, el equipo recién retornado ha consolidado su funcionamiento, continuando con la formación de Cesar, el técnico nativo que ya trabaja allí de continuo e instalando maquinaria nueva y reparando la anterior.
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