Una noche, Alfie despierta repentinamente espantado por la idea de morir. Abandona a Helena, su esposa durante cuarenta años, y decide revivir los placeres de su juventud. Helena, destrozada, tras intentar suicidarse y sin hallar consuelo en la medicina ni en la terapia, recurre a una adivina, Cristal (Pauline Collins). Helena se entrega en cuerpo y alma a los consejos de Cristal, y así consigue por fin la serenidad que buscaba.